La Pizarra de Bart: Barreras

De nuevo, una oportuna sentencia de mi querido Simón González de la Riva con motivo de la lectura de "El próximo 'exit tax' o cómo crear incentivos perversos", crítica desde el mundo de los emprendedores a la modificación en el impuesto sobre la renta que entra en vigor en 2015, donde un supuesto tributo para gravar a los que crean riqueza y se van, puede acabar haciendo que nadie realmente con talento para emprender se quede. El artículo ha sido escrito a tres bandas por Martín Varsavsky, Iñaki Arrola y Javier García.

A golpe de Boletín Oficial del Estado no se crean empresas; las empresas las forman las personas, que tienen talento, energía, incentivos y que quieren verlos materializados.
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Economía-Ficción: la Financiación Autonómica de Super Mario Bros

Consideremos un país minúsculo y ficticio, que podemos llamar Microlandia.

Un país de 100 habitantes organizado en 5 Micromunidades Autónomas. La mayor de ellas, A, aglutina el 30% de la población y tiene un nivel medio de desarrollo, razón por la cual el Estado Microlandiano le otorga una financiación de 120.000 unidades monetarias (m€, microeuros) del monto total disponible de 500.000, obtenido de los impuestos, cotizaciones y tasas a toda la población.

La Comunidad E es la menos poblada (con 10 microlandianos) y también la menos desarrollada. Recibe por ello la mayor parte del esfuerzo inversor del Estado: 125.000 m€. La Comunidad más rica y la segunda más habitada, B, percibe una importante cantidad estatal, 100.000 m€, pero no está satisfecha: su financiación per cápita está por debajo de la media. Veamos el cuadro resumen de financiación:

Com. Pobl. Rank Aport. a la renta nacional Financ. pública recibida Financ. per cápita
A 30 3 120.000 4.000
B 25 1 100.000 4.000
C 20 2 80.000 4.000
D 15 4 75.000 5.000
E 10 5 125.000 12.500

Con la dfistribución actual, la financiación media per cápita del país (= 500.000 m€ / 100 hab.) se sitúa en 5.000 m€.

Ante las protestas reiteradas del Micropresidente de la Comunidad B ("Microlandia nos roba"), el Microministro de Hacienda del país promete "que la financiación de la Comunidad B no quedará por debajo de la media". Es más, decide otorgar a B precisamente la cantidad media per cápita de 5.000 m€ para satisfacer sus demandas. Pero hete aquí lo que ocurre entonces con el cuadro financiero:

Com. Pobl. Financ. per cápita Financ. pública recibida
A 30 4.000 120.000
B 25 5.000 125.500
C 20 4.000 80.000
D 15 5.000 75.000
E 10 12.500 125.000

Resulta que el esfuerzo inversor del Estado Microlandiano en la Comunidad B tiene efectos no deseados. El gasto público aumenta en total 25.000 m€, algo inadmisible para el Microrresponsable de Economía, que está dispuesto a gastar pero no tanto, puesto que el objetivo de déficit microlandiano peligra.

Además, la financiación media per cápita del Estado se ha incrementado hasta 5.250 m€, lo que deja a las Comunidades A, C y D en en peor situación que antes con respecto a dicho valor medio. Y B sigue por debajo: ¡Inadmisible!.

Tras duras negociaciones, dimes y diretes, amenazas y promesas, el Consejo de Microministros modifica el modelo de financiación, que queda como sigue:

Com. Pobl. Financ. per cápita Financ. pública recibida
A 30 4.300 129.000
B 25 5.000 125.000
C 20 4.400 88.000
D 15 4.500 67.500
E 10 9.050 90.500

Como ustedes podrán fácilmente comprobar, el gasto público se ha mantenido estable (500.000 m€), la financiación media per cápita queda de nuevo en 5.000 m€, cifra que ¡por fin! logra alcanzar la Comunidad B. Ésta ve así colmadas sus "reivindicaciones históricas". Pero entretanto, la redistribución solidaria de rentas entre Microcomunidades ha pasado a mejor vida.

Las matemáticas no engañan: con este sistema, en este país ficticio, para que unos perciban más (ya sean los más ricos o los más desfavorecidos) otros tienen que perder. ¿Quiénes son entonces son los verdaderos paganos de Microlandia?

¿Lo tienen ustedes claro? Les felicito si es así.

Moraleja: o esto lo arreglan entre todos los Microlandianos o no habrá areglo posible.


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¡Es el esfuerzo fiscal, estúpido!

Hace unos días, en la Pizarra de Bart, le hacíamos copiar cumplidamente la siguiente frase:

No confundiré presión fiscal con esfuerzo fiscal

Los apologetas del gasto público y los impuestos aducen que en España hay margen para incrementar la carga impositiva, porque la presión fiscal (recaudación total de las Administraciones Españolas en comparación con el PIB) se halla por debajo de la media europea. No obstante, tal apreciación nos aleja del verdadero dato que refleja la realidad impositiva de nuestro país: el esfuerzo fiscal.

Dicho de manera muy sencilla, para que cualquier lector no iniciado pueda entenderlo, el esfuerzo fiscal es el porcentaje que suponen los impuestos respecto al salario. Y vaya, resulta que en España es de los más altos de Europa, superando en un 20% la media continental.

Y entonces, ¿por qué nuestra baja recaudación? Como bien explica Diego Sánchez de la Cruz en un reciente artículo, el rasgo definitorio de nuestra realidad fiscal es un número cada vez más pequeño de contribuyentes (empresas y trabajadores) soportando un nivel de imposición cada vez más alto

Datos son amores, y no malas explicaciones.

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La frase de la jornada (07/09/2014): impuestos

Leída en el muy recomendable artículo de Daniel Lacalle sobre la emigración fiscal de las empresas. A ver si copiándola como Bart se les queda a algunos en la mollera...

Como ampliación al artículo de Daniel, aquí tienen la tabla del impuesto general a sociedades en los países de la OCDE (actualizada a mayo de 2014). A todo ello deben añadirse las cargas regionales, locales, ambientales y sociales que correspondan. Adviertan la posición española:

No podemos poner puertas al campo. Pensar que vamos a evitar la internacionalización y optimización fiscal con represión es un enorme error. Los ingresos fiscales crecen con la actividad económica, no por decisión de un comité.
— Daniel Lacalle
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